arquitectura eficienteDesde ARQUBO arquitectos entendemos que la vivienda es el pilar central de cualquier sociedad. La vivienda nos protege del exterior, del calor, del frio, de la lluvia y nos permite disfrutar de nuestra familia y amigos.

Entendemos además, que en función del estado de una vivienda, ésta puede afectar tanto al estado de animo de las personas como a su salud. Es por ello que desde ARQUBO arquitectos hemos apostado desde el primer momento en el concepto de “eficiencia energética en la arquitectura”.

Hablar de eficiencia energética en la arquitectura implica tener que hablar de fachadas, ventanas, sistemas de aire acondicionado y calefacción, …

Qué mejor para hablar de eficiencia energética que empezar hablando de ineficiencia… ¿Quién no ha estado en una casa y ha visto las cortinas moverse mucho estando las ventanas cerradas? ¿O  se ha apoyado en la pared interior de una vivienda y la ha notado caliente en verano y fría en invierno? ¿O ha visto signos de humedad en las esquinas de alguna ventana? Todos esos ejemplos hacen que la factura eléctrica se dispare y tengamos que pagar mucho más de lo que deberíamos.

El Gobierno español, consciente de la necesidad de mejorar las viviendas, publicó en 2007 el Código Técnico de la Edificación, con el fin de establecer unos mínimos criterios de calidad en edificios y viviendas, y en 2013 consideró importante incorporar el concepto de “eficiencia energética en la edificación” (un concepto que ARQUBO arquitectos ya aplicaba en sus obras) y se obligó a todas las viviendas de nueva creación así como las que se pusieran en venta o en alquiler a tener una “certificación energética”. Este certificado energético es similar al que aparece en nuestros electrodomésticos aunque claro está, en este caso se miden aspectos como son la climatización, la iluminación, el aislamiento,... Así, las viviendas (o edificios) menos eficientes obtienen una E como valoración y las más eficientes, una A.

Esta certificación no sólo es útil para los compradores de viviendas nuevas sino que destacaría su utilidad para los compradores de viviendas de segunda mano ya que permite conocer de antemano la calidad energética de la vivienda antes de adquirirla sin  encontrarse al cabo de unos meses con sorpresas porque los anteriores dueños de la vivienda ocultaron humedades, etc...

Los elementos que valora una certificación energética son principalmente la forma y la orientación de la edificación, el color, el entorno, los cerramientos exteriores, la iluminación natural, los equipos de climatización y la existencia de equipos de energías renovables en la vivienda.

En referencia a la forma y orientación de la edificación, una construcción mal orientada y con una forma inadecuada puede requerir más del doble de energía que una similar bien planificada. La forma resulta imprescindible para evitar pérdidas de calor, de manera que, las estructuras compactas sufren menos pérdidas que las que presentan numerosos huecos, esquinas, espacios inútiles, entrantes y salientes. Asimismo, la orientación de muros y ventanas influye en las posibles pérdidas de calor. De esta forma se recomienda en zonas frías que las habitaciones de mayor uso se orienten al sur. En cambio, en zonas de calor, conviene que la menor superficie acristalada se encuentre situada al sur y suroeste.

Por otro lado, la elección de un color adecuado para muros y tejados puede resultar una decisión con implicaciones energéticas. En el norte suele emplearse colores oscuros para muros y tejados a fin de absorber y retener calor y en el sur, en cambio, se utiliza más el color blanco para evitar la captación de calor.

Otro elemento importante a considerar es el entorno, el paisaje que rodea a la construcción. Si, en lugar de cemento o asfalto, la edificación en donde se ubica nuestra vivienda se encuentra rodeada de árboles, setos y arbustos, podemos conseguir un descenso de temperatura, que oscila entre 3 y 6º C.

Un criterio que no puede obviar y que influye en gran medida en la calidad de vida es la iluminación o luz natural que entra en la vivienda. No sólo dependerá de la iluminación exterior, sino también de elementos abordados con anterioridad: orientación de la fachada, tamaño de los espacios vacíos, acristalamiento, etc... Los diseños de las construcciones deben orientarse a la consecución de obtener la máxima ganancia de luz, sin provocar, al mismo tiempo, un sobrecalentamiento excesivo. Se precisa, pues, una orientación adecuada de las habitaciones, de manera que, aquellas que vayan a emplearse con mayor asiduidad, se orienten al sur.

Unos cerramientos exteriores adecuados y unos elementos apropiados en la envolvente de la construcción resultan eficientes energéticamente y rentables, al posibilitar la captación, conservación y almacenamiento de los recursos energéticos del entorno inmediato. La distribución de los huecos y estancias de la vivienda pueden facilitar la ventilación natural. Gana importancia, pues, la calidad y orientación de las ventanas y cristaleras porque permiten en época invernal la penetración de radiación solar. Asimismo, un elemento a valorar en la capacidad energética de nuestra vivienda es la disposición de los elementos de sombreado como son voladizos, toldos y persianas, que permiten un uso más racional y moderado del aire acondicionado en período estival.

Por último, un elemento cada vez más importante a la hora de construir una vivienda (o de comprarla) es la instalación de energías renovables (energía solar térmica, fotovoltaica, biomasa,…) tanto para el agua caliente y calefacción como para la producción de energía eléctrica propia.

En ARQUBO arquitectos diseñamos y construimos viviendas eficientes y como arquitectos que somos podemos elaborarles un certificado energético en el que le detallaremos los problemas de eficiencia que tiene su vivienda y le propondremos varias soluciones con tal de mejorar la eficiencia de su vivienda.